Cuando tenemos una relación de pareja muchas veces el tiempo y la monotonía hace que el amor se convierta en costumbre y no sabemos diferenciarlo.Y es que cuando las relaciones amorosas cambian, se estancan, y dejan de renovarse para dar paso a la comodidad de saber y conocer “a profundidad” a la pareja que nos da la seguridad que creemos nos hará felices en la relación amorosa, la sorpresa es que al encontrar esa comodidad que genera la costumbre, el amor parece salir por la ventana.
El amor está peleado con la costumbre porque hace las cosas predecibles, lo que elimina la sorpresa y la espontaneidad en las acciones y expresiones amorosas, las actitudes rutinarias llevadas por demasiado tiempo impiden la entrada a conocer y compartir nuevas experiencias.
Pero la comodidad emocional que produce la costumbre no la da el amor, eso también es cierto.
Cuando el amor está en medio de dos personas se vive cierta inseguridad, porque en este sentimiento, pese a que ya se haya pasado a la etapa de aceptación de lo bueno y malo de la persona amada, aún quedan cosas que la hacen impredecible o que nos resultan misteriosas de ella, lo que genera un deseo inconsciente de seguir conociendo y experimentando.
Con la costumbre todo está dicho, lo bueno y lo malo, sabemos de qué sí y de qué no es capaz la persona, conocemos lo que piensa, por qué lo piensa y cómo actuará en determinadas condiciones, y a la larga esto pierde el chiste.
Este exceso en el conocimiento del otro y de cómo se da la relación amorosa le quita la pasión y las ganas de innovación porque representan un desequilibrio a esta seguridad.
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